Su prevencionista identifica el riesgo y prescribe la medida, y lo hace bien. Pero ninguna norma chilena obliga a tener un equipo ejecutándola dentro de la operación. Ese es el vacío.
Con obras que abren y cierran, lo que se define en la central llega distinto a cada faena — cuando alcanza a llegar.
Identificar, evaluar y prescribir la medida ya es obligatorio y ya está cubierto: CEAL-SM cada dos años, protocolo TMERT-EESS, matriz del D.S. N°44 y exámenes ocupacionales. Lo hacen su prevencionista y su organismo administrador, y lo hacen bien. No venimos a repetirlo ni a auditarlo.
Cuando el caso llega a la planilla ya no hay nada que gestionar, solo que reemplazar. Y si en su empresa alguien sí lo está ejecutando, entonces la pregunta es otra: ¿puede mostrar si se movió?
Aplicamos el kit de evaluación sobre su dotación real, lo cruzamos con los registros de ausentismo y rotación que usted aporte, y le entregamos un informe escrito. Sin costo y sin compromiso de contratar nada después.
Desagregada por obra y por cuadrilla, con ocho instrumentos validados —PSS-10, CBI, Cuestionario Nórdico y WPAI:GH entre ellos—. No un promedio de empresa que esconde justamente dónde está el problema.
El análisis se entrega agregado, con un mínimo de 26 respuestas por grupo —el mismo estándar del CEAL-SM de SUSESO— para que nadie sea identificable. El grupo que no alcanza el mínimo se informa como tal, no se rellena.
El cuestionario no lo entrega la jefatura ni el área de personas. Lo entrega un tercero que no califica desempeño, no decide ascensos y no participa de ninguna desvinculación.
Si después no sigue, el informe queda igual. Esa es toda la condición.
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